Beroso el Caldeo
Nosotros los mesopotámicos, desde las épocas más remotas de las que se tienen conocimiento, hemos observado el cielo. Allí esperábamos encontrar las respuestas a todo aquello que a lo terrenal compete. En cada ciudad-estado mesopotámica teníamos un lugar dedicado únicamente a ello, bajo el poder de sacerdotes y hombres ilustrados en la materia. Fueron tantos los conocimientos adquiridos que los sabios de mi pueblo, los caldeos, alardeaban con gran furor de su habilidad para descifrar los enigmas del cielo. Ubicados al sur de Mesopotamia, los caldeos aparecimos cuando el imperio Asirio era quien tenía el dominio de la mayor parte de nuestras ciudades.

Yo soy Beroso, ilustrado historiador y uno de los últimos caldeos de los que se ha tenido registro, pues habité la Tierra cuando el poderoso Imperio seléucida imponía su autoridad. Nací en el tiempo de Alejandro el Grande y, para el 280 AC, cuando aún reinaba Antíoco, el primero de su nombre y descendiente de Seleuco, yo continuaba con vida y era de avanzada edad. Bajo mi nombre hay atribuidos un par de logros, como el de fundar una escuela de astronomía y ser el encargado de escribir la historia de Babilonia: Babiloniaka, dedicada al rey Antíoco.
Esta historia ha presenciado la constante lucha de la cristiandad por erradicar su existencia, pues le son atribuidas las “Listas Antediluvianas”. En las listas están contenidos los nombres de todos los patriarcas desde Aululim, qué puede ser identificado como Adán en la corriente cristiana y habría reinado en la Tierra hacia el 400.000 A.C, hasta Noé.
Yo fui un gran sabio y tuve la oportunidad de acceder a la mayoría de los textos e información que se poseían en Babilonia, algunos con la antigüedad de 15 miríadas (150.000 años). En los códices que investigué se podía encontrar todo tipo de información: las cuentas de los tiempos, la historia de la creación y códices provenientes quizá de los mismísimos Dioses. Por ejemplo, pude aprender sobre un maravilloso ser llamado Oannes, un hombre pez que vino a la tierra desde las profundidades del mar solamente para enseñar a los hombres a escribir, además de impartir otro sinfín de artes en todos los ámbitos imaginables. Fue humanizando por los humanos que fueron sus discípulos en su momento.

Como gran sabio de mi época, regreso al siglo XXI para enseñarles sobre la poderosa religión mesopotámica, cuya creación y constitución ha sido tan compleja como la de los nuevos dioses que gobiernan el Universo.
Referencias
Ludwig Müller, Karl Wilhelm. Fragmenta historicorum graecorum vol. 1 https://books.google.fr/booksid=y5pxAAAAIAAJ&printsec=frontcover&dq=editions:0Fo8VVBsFiCaT6_jub&lr=&hl=es#v=onepage&q&f=false (consultado: 20 de junio de 2019).
Traducción de algunos fragmentos del anterior https://es.scribd.com/doc/134393658/BerossusChaldeus-Fragmenta-doc (consultado: 20 de junio de 2019).
Traducción de la lista de los reyes antediluvianos por Dr. Patrice Guinard http://cura.free.fr/esp/11reyes.html (consultado: 20 de junio de 2019).