Guerra (2554-1800 AC)

Algo sobre la gestión, la administración y la relación  divina de los reyes acadios en la conformación del imperio:

Regresa Hammurabi a darles datos generales de la guerra.

Como muchos otros imperios, los acadios se expandían territorialmente a través de conquistas, pero siempre apoyados por los dioses a los que, sobre todo a partir de Naram-Sin, tratan de asimilarse. Ese poder territorial –que no estuvo exento de sombras– se articuló, sobre todo, como un imperio económico.

  1. Desigualdades entre la administración del territorio de la “Mesopotamia histórica” (Sumer y Akkad, donde se respeta la organización política sumeria, con el ensi como autoridad estatal básica, sometido al rey y complementado con elementos comunes como el ejército y el cuerpo administrativo) y el de la periferia (zona de Siria y Elam, donde, sobre todo, se firman pactos políticos con los soberanos locales y acuerdos económicos para el control de sus rutas comerciales). 
  2. Importancia del componente económico, que se traduce en un aumento de las propiedades familiares, una cierta desvinculación del templo en el control económico, la proliferación de artesanos y comerciantes vinculados a las nuevas riquezas derivadas de los nuevos espacios ocupados, etcétera…
  3. Legitimación religiosa del poder. Este aspecto –que será perfeccionado luego por los reyes de Ur– no se tradujo necesariamente en la suplantación de los dioses por los reyes sino en la autorepresentación de éstos como héroes a los que las divinidades –Dagan, p. ej., en la estela de Naram-Sin– les han tributado el espacio que merecían. El elemento religioso, de hecho, se convierte también en factor de unidad.1.

Sobre el terrorismo como parte de la guerra

Fue en Mesopotamia donde surgió por vez primera una forma de guerra organizada; la aparición de proyectos bélicos organizados desde el propio estado se fueron fraguando en estas partes. Así, la guerra planeada con fines imperialistas es una herencia mesopotámica más.

De hecho, la aplicación de políticas y tácticas que hoy denominaríamos como «terroristas», y que en la antigua «Tierra entre ríos» tenían también el propósito de provocar el gilittum -o sea, el terror entre los guerreros y la población civil enemiga- era utilizada ampliamente. En efecto, el terrorismo puede definirse, como hacen Norberto Bobbio y colaboradores, como «la práctica política de quien recurre sistemáticamente a la violencia contra personas o cosas, provocando terror», o bien como lo hace el Diccionario UNESCO de las Ciencias Sociales, que lo concibe como la técnica que emplea una minoría política o el propio Estado ya establecido, para mantener su posición de dominio a través de la violencia, la amenaza de violencia, la represión, el secreto, el secuestro, para «atemorizar a la sociedad o a determinados grupos sociales», y «realizar venganzas o represalias para lograr la des- integración de la estructura social política». Con ello se establece un verdadero «Reino del terror» en el que «la obediencia, el funcionamiento de las instituciones y el comportamiento colectivo están determinados por el miedo». 2.

Pinceladas militares y otros asuntos referentes a Sargón

El gran Sargón se impuso militarmente sobre los sumerios. Los hombres a su mando eran muy buenos arqueros, y llevaban lanzas ligeras, lo que permitía llevar a cabo un combate más dinámico. A diferencia de los soldados sumerios que portaban pesados armamentos, tales como espadas de bronce y carros de guerra pesados tirados por onagros, que, aunque más resistentes, resultaban por lo mismo más lentos. Hay que recordar que todavía no habían domesticado caballos.

Sargón el Grande fue un referente para otros monarcas que querrán imitarlo. Todo apunta a que fue un rey un tanto cruel, pero esa misma crueldad permitió la introducción de muchas mejoras en todos los aspectos de la vida mesopotámica. Mejoró mucho el comercio al proteger de forma más organizada las rutas comerciales, incluso se cree que llegaron a tener relación con pueblos del valle del Indo como Mohenjo-Daro.3.

Un séquito permanente de 5400 hombres brindaba sin dubitación al portentoso conquistador una amplia superioridad sobre cualquier rival local: desde ahí sus treinta y cuatro campañas victoriosas. Sin embargo, para sustentar a esas fuerzas era necesaria una campaña anual, con la consiguiente devastación de un paisaje fértil tras otro con el propósito de avituallar a sus soldados, cosa que era de gran costo para la población en general.4.

Sargón, rey de Kish, treinta y cuatro campañas ganó, destruyó muros tan lejos como la orilla del mar… A Sargón, rey y mano de Enlil [jefe de los dioses], no le estaba permitido tener rival. Cincuenta y cuatro mil hombres comían diariamente en su presencia.5.

Ya desde la sazón en la que Gilgamesh fue rey de Uruk puede verse una cierta organización de expediciones para el abastecimiento de muy distintos géneros de cosas, como también la mención de algunas armas de su tiempo. Así, Gilgamesh se preparó para un viaje en busca de madera de cedro de bosques lejanos.6.

Estoy decido

a penetrar en el Bosque de Cedros,

quiero fundar mi gloria.

Pero, antes, quiero dar trabajo a los herreros,

que forjen nuestras armas delante de nosotros.

Señalaron un lugar a los herreros,

los cuales fundieron su equipo:

fundieron hachas de tres talentos cada una,

fundieron también puñales de dos talentos cada uno,

y uno u otro tuvieron a su lado una lanza de treinta minas,

la empuñadura de oro de sus puñales pesaba treinta minas.7.

Miscelánea

En la “Estela de la Victoria de Naramsín de Akad (ca. 2254-2218), se presenta suntuoso con una apariencia divinizada, llevando un casco con cuernos que proclama su divinidad, avanza impertérrito y decidido ante los estandartes de su ejército y las filas de sus hombres portando un hacha, arco y lanza, ascendiendo laderas boscosas en una campaña contra los montañeses al este de su reino. Naramsín se hizo famoso por ganar nueve batallas en un solo año.8.

En el reinado de Sargón de Akad se encuentra a 5400 soldados (llamados gurush en acadio) que podían constituir nueve unidades de 600 hombres. Se destaca también la utilización de los primeros carros de combate ligeros y los primeros carros como monturas rápidas para mensajeros y, en algunos textos, se mencionan unos “caminos para carros”. 9.

Ciertas representaciones artísticas muestran que, tanto el arco como la lanza pesada se usaban en la caza como en la guerra. Se dice que el tipo de arco representado es el característico, de doble curva con extremos curvados hacia atrás que indicarían una construcción avanzada, compuesta de varias capas de madera, cuerno y tendón. 10.

Las armas de proyectil eran arcos, hondas y jabalinas, mientras que las armas de combate cerrado incluirían picas, lanzas, jabalinas, hachas, mazas, puñales y espadas con forma de hoz. La espada de forma de hoz era un arma de bronce cortante sofisticada, con una hoja curva en una empuñadura recta y con un borde cortante en el borde exterior de la hoja. Los escudos solían ser rectangulares, y cubrían desde el cuello hasta el tobillo, decorados con grandes protuberancias circulares (quizá para golpear con esta). Habitualmente se mantiene que estos escudos de gran tamaño eran para proteger o apoyar en el suelo.11.

A tener en cuenta

12.

13.

Referencias

Imagen tomada de: https://www.history.com/topics/ancient-middle-east/mesopotamia

1. D. J. Andreu, “Mesopotamia (I): Sumer y Akad. Organización política entre el IV y el II milenio a. C.” Historia Antigua Universal (Lección 3),   http://horarioscentros.uned.es/archivos_publicos/qdocente_planes/468463/leccion3sumeryakadbyn.pdf (consultado: 03 de julio de 2019).

2. Reyes, José Carlos Castañeda. «Del Terrorismo En Mesopotamia: Ejemplos Antiguos y Modernos. » Estudios De Asia Y Africa 39, no. 3 (125) (2004): 737 – 38. http://www.jstor.org.ezproxy.unal.edu.co/stable/40313567.

3. Andoni Garrido, Imperios y Espadazos: una historia de la antigüedad para no aburrir(te), (Madrid: la esfera de los libros, 2017).

4. William H. McNeill, La búsqueda del poder: tecnología, fuerzas armadas y sociedad desde el 1000 d.C. (México: siglo veintiuno editores, S.A. de C. V., 1989) 3.

5. G. A. Barton,  ed. y trad. Ing., Royal inscriptions of Sumer and Akkad, (New Haven, 1929) 109-11.

6. McNeill, La búsqueda del poder, 6.

7. Ibíd.

8. Philip de Souza, ed., El mundo antiguo en guerra: una historia global. (Madrid: ediciones Akal, S. A., 2008) 53.

9.  Ibíd.

10. De Souza, ed., El mundo antiguo en guerra, 48.

11. De Souza, ed., El mundo antiguo en guerra, 52.

12. Ibíd.

13. De Souza, ed., El mundo antiguo en guerra, 53.

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